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Al lado tuyo

Si el tiempo corre en línea recta, los segundos son como lineítas de una regla eterna y vamos corriendo por el borde de una escuadra,  y ese borde también es una línea y a cada lado precipicio, errores, caída y dolor; pero corremos y corremos, mirando hacia adelante,  saltando de línea en línea creyendo que estamos logrando algo y no miramos al costado,  no miramos al de al lado,  no miramos qué pisamos solo hay un más allá M      A            S              Si el tiempo es algo más, algo más que el más allá algo más que una lineíta, que un tic-tac si el tiempo es arte suspendido en un momento espiraleando en la creatividad, nosotres somos un cachito de ese momento respirando inspiración,  inspirando imaginación expirando sonrisas y regalándonos ese mismo momento de arte de tiempo de paz y ahí, justito ahí en esa instante, en esa instantánea de esta vida que preferimos, en este lugar...

Salió el sol

La vida me regaló un sol y otro sol que salió ese día gran día primavera adelantada me regaló la vida      con vos

Gracias por nada

 La risa de los mares de tus dichos La mirada que atraviesa mis tabúes Te elijo A través de los desiertos, los eones Te admiro rendida desde niña en tu gualicho No sufro trascendiendo la nostalgia No avanzo siempre pienso en tu destino Te cuido Amistosamente los caminos Te miro y te sonrío a la distancia Me muero por un beso y más que migas Me elijo porque merezco más que esto Te espero sé que no querés quedar expuesto Te amo y como siempre, y desde siempre, soy tu amiga

Sur

No sé si es la llegada del invierno los días grises la locura del mundo o su tristeza pero pude escuchar al viento silbando tus versos desde el sur y sonreí.

El Amor en los tiempos del Coronavirus

Hace un par de semanas que escucho una carcajada bajita en la isla de mi habitación. La soledad me contó quién era el que se reía. Lo busqué por todos lados, pero no sé dónde se escondió. Quizás el amor nos espía acurrucado debajo de esa bolita de polvo que no barrí porque no tengo tiempo  de estar revisando cada rincón. Quizás el amor ya se cansó de nuestras vueltas Y con el silencio que hay en las calles percibo en susurros lo que tengo que decirte pero me hago la que no presto atención. Quizás el amor se está riendo hace rato de nosotres Viendonos caer de nuevo en la misma situación. Fin del mundo, pandemias y otros yuyos, Pero tu abrazo en mi piel nunca se apagó. Juguemos otra partida Con temperatura pero sin tos te juro que me quedo en cuarentena unas cuatro o cinco vidas con vos.

Un melodrama vulgar.

Hace semanas que te escribo un mensaje cada noche. Es para tenerte al tanto de mi vida, y toda la mar en coche. Te conté que me resfrié. Que en la oficina ahora tomo café. En algún momento del mes te conté que no estaba embarazada. Te conté todo lo que me angustié. Te conté cuentos, chistes y acertijos. Te conté del uno al cien. Te conté sobre todos los libros que leí. Te seguí contando hasta el mil. Te conté lo que sonreí pensando en vos. Y todo lo que lloré pensando en vos. Te conté sobre mi mamá, sobre mis hermanos, sobre mi familia entera. Te dije mil veces que te extraño y esperé que me respondieras. Ya sé, estos mensajes no te llegaron. Perdón, es que los borré. En resumen, es siempre lo mismo. Nada nuevo. Ya me conocés Aunque sigas en la tuya de seguir siendo vos siguiendo tu voz y tu ser; Este ser de luz que te escribe, sigue esperandote.

Taxativo.

Ese cielo gris de las mañanas de otoño. Las hojas que caen. El color del bondi que pasa a toda velocidad justo cuando llego a la parada. La gente que saludo cuando entro a la oficina. El aroma del primer mate, y ese palo santo que adivino y extraño. El rayito de sol que me alegra a las cinco de la tarde. Esa canción que suena una y otra vez en la radio. Las gotas que golpean mi ventana, y “qué frío que hace”, dice mi vecina. La luna que sale a caminar siguiendo tu celestequemecuesta.               La risa de mi mamá resonando de aquel lado del charco. La teoría del big bang que ya no es tan divertida. Esa en el espejo que te llora y que no cambia y que cada vez que la miro está más cambiada. El sonido de los tambores que extrañan tus dedos. Cada centímetro de mi piel que siente lo mismo. La señora con el carrito de las compras.  Esa bola de lágrimas en mi espacio intercostal izquierdo y no quie...