No importa qué nos pase adentro. Afuera somos sonrisa. Sonrisa con ojos y dientes y corazón. Porque no importa. Porque duele como el fuego pero hay que seguir. Porque caen las gotas de lluvia y la nube y todo, pero hay que seguir. Porque parece que el mundo se apaga y pierde los bordes y colores, pero hay que seguir. Porque mirás los edificios de la ciudad y todas las persianas están bajas, pero hay que seguir. Porque observás las flores, y están todas cerradas, pero hay que seguir. Porque creés que estás sola en el mundo y para siempre, pero seguís. Y no. No estás sola. Nunca lo vas a estar. Porque aunque creas que ya no hay amigos, familia o amor, siempre estás vos. Si vas a seguir, que sea por vos. Si vas a crecer, que sea por vos. Si vas a aprender, que sea por vos. Si vas a amar, que sea a vos misma y toda esa maravilla que sos. Toda sonrisa con ojos y dientes y corazón. Toda esa conjunción de átomos y moléculas y células que te conforman. Que te hacen hermosa, por dentro...