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Gracias por nada

 La risa de los mares de tus dichos La mirada que atraviesa mis tabúes Te elijo A través de los desiertos, los eones Te admiro rendida desde niña en tu gualicho No sufro trascendiendo la nostalgia No avanzo siempre pienso en tu destino Te cuido Amistosamente los caminos Te miro y te sonrío a la distancia Me muero por un beso y más que migas Me elijo porque merezco más que esto Te espero sé que no querés quedar expuesto Te amo y como siempre, y desde siempre, soy tu amiga

Sur

No sé si es la llegada del invierno los días grises la locura del mundo o su tristeza pero pude escuchar al viento silbando tus versos desde el sur y sonreí.

Durmiendo un tercio de mi vida, dormí 10 años.

¿Sabés qué pasa? Nada pasa Sólo el tiempo Se va Y nos deja Durmiendo Llorando Pensando No lo puedo parar Detener Su arrasar Con la vida ¿Sabés qué quiero? Bailar Con vos Cantar Viajar Hablar Y reír Aprender Sin parar En espiral Disfrutar Esta vida ¿Sabés qué sufro? Esa ausencia Que brilla Que marca Porque no estoy En ninguna parte Es melancolía Es calamidad Es perder Lo único que se nos pasa Es la vida.

El tesoro que no ves.

Hoy hablaba de cómo no nos vemos. No vemos quiénes somos. No vemos qué tenemos. Queremos ser algo más, queremos ser diferentes. Sobre todo queremos que nos quieran. Pero muchas veces en ese querer, no vemos todo lo que tenemos para ofrecer. Por eso, te pido por favor, no te pierdas. Mirate, amate, así como sos. Y cuando te encuentres, empezá a trabajar todo eso que querés cambiar. Sos hermoso, sos increíble, llegaste muy lejos en un mundo que está preparado para aplastarnos. Tenés fuerzas, tenés sonrisas y tenés lágrimas. Tenés ánimos, tenés cambios de humor, tenés cambios físicos. Tenés, ante todo, esa posibilidad de cambiar, de mutar, de salir de lo que te hace mal, de caminar hacia lo que te hace bien. Tenés la posibilidad de juntar pedacito por pedactio de tu alma y coserlos, entretejerlos, pegarlos con cola de carpintero o savia de un árbol. Lo que más te guste. Podés respirar la brisa del mar, el olor de la llu...

¿Siempre indecisa?

Si alguien me pregunta qué quiero lo más probable es que diga “no sé”. Y la verdad es que siempre sé lo que quiero. Quiero ver tu sonrisa todos los días. Quiero seguir encontrando libros para leer. Quiero viajar, acá a la vuelta de la esquina,  y la vuelta al mundo también. Quiero seguir remando en el mismo bote con vos. Quiero bailar cuando me vengan ganas. Quiero sentir que lo que hago es útil. Quiero alejarme lo más posible del sistema. Quiero sentir el contacto de tu piel cada noche. No sólo algo sexual. Ni algo inexistente y romántico como “dormir entre tus brazos”. Quiero sentir tu calor, contacto, peso, respiración. Quiero seguir estudiando. Nunca me había sentido tan bien en un ambiente como en el académico. Quiero escribir un libro. Quiero poder decirle siempre a mis amigxs lo que siento. Quiero soñar sueños imposibles despierta. Quiero contarte cada ma...